¿Tienes el valor… o te vale?

No se si les habra pasado como a mi, que de pronto se queda uno pensando en el porque las familias de ahora son tan diferentes de las de nuestros abuelos o inlcuso de nuestros padres. Los que somos de unos 40 años en adelante sabran a que me refiero. La cantidad de divorcios que se han producido a partir de los ultimos 40 años ha sido tal, que la definición que por naturaleza tenía la familia se ha modificado sustancialmente, al punto que no es raro ver aquello de “Los tuyos, los mios y los nuestros” cada vez mas y como algo normal. Y no que no lo sea, porque es válido lo que es mejor para todos, sin embargo, el que uno haya pasado por el proceso tan tráumatico de un divorcio no quiere decir que deseemos lo mismo para nuestros hijos, si es que los hubo durante la duración del matrimonio.

La mayoría desea de todo corazón que sus hijos al formar un día sus propias familias vayan con las herramientas adecuadas para lograr lo que uno quizas no pudo: una relación firme, duradera y feliz. O si acaso tuvo un matrimonio estable que se repita lo mismo para los hijos. Pero para lograr tal propósito es necesario revisar los fundamentos mismos de nuestros valores.

Lo que hayamos aprendido desde el momento de nacer sera lo que nos convertira en lo que vivamos mañana, y lo mismo aplicara a nuestros descendientes. Si nuestros pequeños vieron y vivieron la tolerancia, el respeto, la solidaridad, la lealtad, la congruencia, y el amor en sus familias ellos mismos pondran en práctica aquello con lo que estan familiarizados, pero si por el contrario, imaginense ustedes, si ellos se casan con alguien que no vivio, ni respiro el mismo ambiente de valores, es casi seguro que habra pronto problemas.

Crecemos en la creencia que lo que para uno es normal para el otro tambien lo será, lo cual es muy poco probable, sino más bien imposible, y entonces sobrevienen las decepciones, los reproches y quizas con ello o la agresion o la indiferencia. Y es ahi, donde van desarrollandose nuestros hijos, y queramos o no, nos guste o no, sus jovenes destinos ya van con el sello de casa.

Vayamos poniendo sobre la mesa que es lo que queremos que nuestros hijos sean y veamos si esta de acuerdo a nuestra escala de valores. Si el adulto de hoy es un mentiroso, estafador es poque eso fue lo que vio en casa. Mas sin en cambio es alguien respetable, y con probada honorabilidad es un hecho que de casa tambien vino el ejemplo que lo distingue.

Es verdad que en las escuelas los niños aprenden muchos conocimientos valiosos que los ayudaran en sus futuros laborales, pero es mas importante aún y de valiosa trascendencia lo que uno como padre les inculca desde pequeñitos y es nuestra tarea y reponsabilidad el comenzar a hacerlo.

Ire poco a poco poniendo los valores mas conocidos, para que les demos una revisada y veamos si estamos poniendolos en práctica. No en balde Televisa aporta algo bueno en donde ellos mismos curiosamente se contradicen con sus telenovelas.

Tengan un excelente inicio de semana y recuerden que nuestros hijos son masitas moldeables en nuestras manos, hagamos de ellos algo sobresaliente.

SALUTE!

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