Archive for 13 julio 2010

Educación Slow: Como enseñar sin presiones a nuestros hijos

Recuerdo que cuando era pequeña allá por los años setentas, era muy normal que de las 2:00 a las 4:00 pm se cerraran todos los comercios de mi ciudad para que los empleados pudiesen ir a comer y descansar un rato a sus casas, para luego regresar con los animos renovados a trabajar y salir a las 8:oo pm, hora en que cerraban hasta el día siguiente para abrir nuevamente a eso de las 10:00 am. Los fines de semana algunas tiendas cerraban temprano y otras los Domingos no abrían. Actualmente las cosas son muy diferentes, y el acelerado y cargado estilo de vida que ahora se nos ha impuesto, hace casi imposible el concepto de “descanso”, tanto de quienes trabajan en los centros comerciales como los que estan en oficinas. Muy pocas veces se concede un tiempo decente para ir y comer sin prisas, mucho menos para tomarse al menos 20 minutos de descanso. Las nuevas legislaciones laborales imponen a los empleados tiempos record de comida y descanso para cumplir con su jornada diaria, y muchas veces seguir así con ese ritmo toda la semana hasta hallar un día aleatorio para descansar, y que rara vez son los fines de semana. 

Esta nueva forma de “vida” ha afectado no solamente en lo laboral y personal, sino que también se ha extendido ya a las mismas familias que al tener horarios dispersos de trabajo y escuela que les impiden coincidir para comer, convivir o incluso verse durante el día, provoca que nos volvamos exigentes con nuestros itinerarios buscando cualquier excusa para mantenernos aun más ocupados de lo que ya estamos, y trasmitiendo esta agitada filosofía tambien a nuestros hijos en sus apenas iniciadas vidas.

Mandarlos a la escuela ya no es entonces suficiente, tenerlos según nosotros “entretenidos” en horarios de 24 x 7 durante casi todo el año en actividades de tipo extra escolar como natación, futbol, pintura, ballet, etc. E incluso la mujer embarazada que pone a su futuro bebe a escuchar a todo momento música clásica, provoca lo que se conoce como hipereducación, es decir, exigirle a los pequeños un rendimiento equiparable al de un profesional con años de experiencia. ¿El resultado? Fracaso e insatisfacción segura y permanente. A continuación analizaremos esta problemática y lo que los expertos recomiendan como sanas soluciones.

Razones y culpables del fracaso escolar.

No es ningún secreto que cada vez más alumnos desertan de las escuelas, sobre todo a nivel secundaria y preparatoria, año con año, dandose este fenomeno principalmente en los países ocidentales. Se han señalado como presuntos responsables a los sistemas educativos y a sus profesores, lo cual en realidad no tiene mucho fundamento, dado que en cada país y region los tipos y sistemas de enseñanza varían, y aun mejorandolos el problema persiste.

Por otra parte los profesores culpan a los alumnos, tachandolos de ser ociosos y sin metas. Lo cual tampoco es cierto, ya que se ha encontrado que estas nuevas generaciones de niños y jovenes nacen con una gran motivación para aprender cosas nuevas, son curiosos e inquisitivos y dispuestos a procurarse de cualquier información que les rodee . ¿Qué sucede entonces? Según las ultimas investigaciones realizadas, son la sobre estimulación y la sobre exposición a multiples actividades y la presión para ser perfectos, los que estan provocando que los niños se agoten en poco tiempo y se nieguen a seguir adelante.

¿Te suena familiar todo esto que estoy mencionando? Si es así es tiempo entonces de empezar a practicar la educación “slow down”, que quiere decir en pocas palabras, llevarse ligera la manera de educar y estimular a nuestros hijos. ¿Y cómo se lleva esto a cabo? te estarás preguntando. Simplemente se tratá de hacer cada actividad lo mejor posible, en lugar de lo más rápido posible. 

La educación lenta es un concepto desarrollado  por Carl Honoré, periodista canadiense que propone esta alternativa de enseñanza como una agradable manera  de beneficiar a los niños y a los padres, permitiendo desarrollar generaciónes de niños saludables no solo física sino tambien mentalmente, sin la presión de horarios rigidos y la saturación de actividades semanales. Dando como resultado, que en lugar de tener al final del día niños agotados y agobiados, no por el juego o la creatividad, sino por la cantidad exorbitante de tareas escolares, además de las múltiples actividades que tienen después de salir de clases, niños descansados y felices, que verán la actividad más sencilla de una manera divertida y sin la presión obligada de hacerlo “perfecto”. 

Lamentablemente a veces se nos olvida que lo poco es bueno, y pensamos equivocadamente que lo mejor va de la mano de palabras como caro, sofisticado y de marca. Si aprendemos primeramente nosotros mismos a buscar espacios y horarios para compartir con nuestras familias, procurandonos actividades que nos unan y diviertan en lugar de solo “pasar el tiempo”,  estaremos dando los principales pasos para vivir de manera lenta y satisfactoria en lugar de rápida y sin sentido. Recuerda que tus hijos valoran y aman cada minuto pasado a tu lado, así que prefiere siempre el tiempo de calidad pequeño pero con amor e interes, al de mucha cantidad sin interacción con ellos. Los niños crecerán y los videojuegos  o juguetes caros se les olvidarán, pero jamas apartaran de su memoria los momentos pasados a tu lado. No olvides que en todo esto el equilibrio es la palabra clave para así lograr una mejor calidad en la educación de nuestros chicos. ¿Te animas a ser “slow” en lugar de vivir “fast and furious”? 

Como siempre agradezco sus comentarios y sus sugerencias, y si este artículo es de su agrado recomiendenlo a sus conocidos. Gracias y hasta la siguiente… Salute!

 Fuente consultada:

Revista Salud Alternativa. Edición 02/10

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Cursos de Verano: “Papá, mamá ¡Me aburro en casa!”

Ya estamos en cuenta regresiva y le quedan a nuestros peques unos cuantos días de clases para por fin salir de vacaciones y descansar de un año de labores escolares. Sin embargo, al mismo tiempo viene el también famoso dilema para los que somos papás, porque al ser vacaciones solo para los niños y no para nosotros (ya que el trabajo para uno sigue), viene como cada año la disyuntiva de decidir si el  niño toma o no alguno de los muchos cursos de verano que se ofrecen para que así este no se aburra, o se la pase haciendo alguna travesura que los ponga en peligro.

Los cursos de verano nacieron en respuesta a una necesidad para el entretenimiento de los niños durante sus vacaciones;  además de permitirles contar con espacios donde estuvieran protegidos, y de ofrecerles la opción de entretenerlos, divertirlos y educarlos, todo al mismo tiempo.

La realidad es que no todos contamos a veces con el presupuesto para poder mandarlos a un buen curso de verano, ya que los precios pueden oscilar entre los $500.00 semanales hasta los $2,000.00 dependiendo de que y quien los ofrezca. Y pueden ser desde talleres artísticos o de regularización académica hasta campamentos deportivos o recreativos en lugares abiertos.

Aun así, la idea de imaginar a nuestros hijos sentados durante horas frente al televisor con el video juego, o en la computadora mientras acaban sus vacaciones, que son de aproximadamente un mes y medio, tampoco nos resulta nada atractiva, ya que eso significa ademas del sedentarismo y el estar sin ningún tipo de actividad física, el de pasársela comiendo a lo largo del día pura comida chatarra. 

Afortunadamente ya existen en muchas ciudades de la República Mexicana lugares accesibles económicamente y que son financiados por los gobiernos municipales y estatales, en los cuales los niños pueden disfrutar de actividades tales como danza, pintura, natación, fútbol, etc. y que representan una gran ayuda en estos tiempos difíciles.

Aún así, ya sea que pagues por un curso privado o te decidas por uno del gobierno de tu ciudad, siempre es bueno tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Que sea atractivo para los niños y donde se sientan a gusto. Nunca debe imponerse algo solo por el gusto del papá.
  • El lugar en donde se realicen los cursos de verano, debe contar con amplia experiencia y prestigio comprobables.
  • Este debe cubrir los lineamientos que marcan las diferentes autoridades locales o federales.
  • El curso debe contar con gente debidamente capacitada y calificada, que tenga experiencia en el manejo de cursos de verano. Si como padre no estas seguro de este punto, para cerciorarte, puedes hacer la siguientes preguntas:

1. ¿Cuantos años tienen de impartir cursos de verano?

2. ¿Quiénes son los encargados de tratar directamente con los niños?

3. ¿Quién es el supervisor de los maestros?

  • Verificar que en el lugar donde se realicen los cursos, cuenten con instalaciones adecuadas para la realización de las actividades. asegúrate de que no sea una casa, taller o espacio que se acondicionó sólo para la temporada.
  • Cerciorarse si con el costo del curso hay alguna póliza de seguro en caso de accidente y como aplica.
  • Que el lugar cuente (según sea el caso) con doctor, enfermera y botiquín de emergencia. Es indispensable también señalarle al maestro quien se encargará de su hijo, las enfermedades que padezca o si está bajo algún tratamiento médico; indicarle el horario y la dosis, así como el nombre y teléfono del médico o persona responsable.
  • Debe contar con elementos de vigilancia que controlen la entrada y salida de las personas a las instalaciones. Lo mismo aplica si al ser instalaciones deportivas cuentan con vestidores y accesos únicamente para los niños.
  • asegurarse de que los niños sean recibidos y entregados directamente por el maestro o encargado, y que para recogerlos sea necesario mostrar algún tipo de identificación o credencial proporcionada al inicio del curso.

Como ven, saber buscar un lugar que sea bueno, bonito, barato pero sobre todo seguro para nuestros hijos no es tan imposible si nos dedicamos con esmero a encontrarlo, y siempre será de gran ayuda para quienes trabajan, el poder dar a las vacaciones infantiles un toque divertido o didáctico para que no se pasen un verano en blanco y aburrido. Recuerden que no se trata de deshacerse de los niños, sino de que ellos mismos encuentren una motivación al realizar la actividad de su preferencia. Teniendo esto en mente no me resta más que desearles unas increíbles vacaciones y que aparte de los cursos de verano, ocupen también este tiempo de descanso escolar para convivir y estrechar lazos con sus peques. Siganos mandando sus opiniones y comentarios que son como siempre gratamente recibidos. Hasta la proxima… Salute!

 

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