Papás Barco: El Reto de la Disciplina

Hay que aceptarlo: A muchos de nosotros que actualmente tenemos hijos adolescentes, nuestros padres nos educaron bajo parámetros bastante diferentes a los de hoy: Horarios de llegada restringidos, los amigos debían ser conocidos en casa, cumplir con la escuela, ayudar en casa, toda una serie de requerimientos y reglas ya que nos toco ser una generación de andar como se decía comúnmente “En cortito”.

Pero ahora las cosas han cambiado… Y mucho. Quizás algunos de nosotros no lo notemos, para otros quizás se este haciendo normal, pero lo que si es un hecho, es que lograr con nuestros hijos lo que lograron nuestros padres con nosotros en su momento, se esta convirtiendo ante nuestros ojos en algo así como una misión imposible.

 ¿Y porque de repente nos damos cuenta que ejercer disciplina en nuestros adolescentes se ha convertido en toda una odisea de gritos y aspavientos? Probablemente porque desde pequeños en lugar de darles lineamientos y reglas, los dejamos hacer su santa voluntad, o dicho de otra manera:  Nos convertimos en papás barcos, con una disciplina tan relajada que ahora vemos con horror que quizás estamos perdiendo el control sobre ellos, y son ellos ahora los que ejercen el control sobre nosotros.

Sin embargo, no todo está perdido y aunque no lo creas, estamos en estupendo tiempo de volver a tomar las riendas de lo que parece quizás perdido. Los adolescentes están en una etapa tan vulnerable y en busca de su propia identidad e independencia que es entonces el mejor momento para que de una manera inteligente de nuestra parte y sin utilizar el abuso de autoridad que ahora queramos ejercer sobre ellos, podamos conseguir que obedezcan cuando les pedimos que hagan ciertas tareas asignadas.

¿Quién no se ha dado cuenta al estar recogiendo el tiradero de la casa, con que tenemos los decibeles de nuestra voz a todo volumen tratando que nuestros hijos tiendan su cama, recojan su ropa o se pongan hacer cualquier cosa sin resultado alguno? Y de repente estamos en pleno campo de batalla con ellos amenazándolos con cualquier cantidad de castigos, y ellos contestando también a gritos o peor aun sin hacernos el más mínimo caso, lo cual finalmente termina en que nosotros seguimos haciendo de lo que nos quejábamos, y ellos siguen sin inmutarse ¿Te suena conocido?

Pues bueno te presento algunas ideas que no solo te ayudaran como padre a no volverte loco o loca, sino que además servirán para limar asperezas con nuestros hijos y llevar así,  una relación más sana.

1. Admite tus errores. Si, se que puede sonar algo “riesgoso” reconocer que mucho de estos problemas son principalmente nuestros, pero si queremos tener ante nuestros adolescentes credibilidad y congruencia, el primero paso es ser honestos con ellos y hacerles saber que si has sido permisivo muchas veces con sus obligaciones es porque tu lo has permitido. Tampoco se trata de hacer una sesión de culpas y recriminaciones, pero si ser firmes y comunicarles que si hasta la fecha les has permitido malas actitudes o no cooperar con las tareas de la casa, eso ya es pasado y ahora habrá cambios radicales. Algo que es muy importante aclarar: No se te ocurra por ningún motivo iniciar tus cambios mientras tu hijo esta escuchando su Ipod o jugando con su Xbox, mejor llevalos a un lugar neutral fuera de casa como una cafetería, así ellos se sentirán apreciados e importantes como personas adultas. También es muy buena idea elaborar una lista con las actividades que se deben llevar a cabo, y que escojan las que les resulten fáciles y agradables de poder cumplir.

2. Elabora un plan. ¿Te ha sucedido que a punto de acabar las vacaciones tus hijos se resisten a irse a la cama temprano y como consecuencia el primer día de clases se convierte en toda una pesadilla? Pues bien, así como en el anterior punto lo importante es dialogar y llegar a acuerdos, aquí lo que funciona es exponer con claridad y firmeza tus intenciones, hacerles saber que es importante dormirse a cierta hora, y que es necesario entre todos hacer todo lo posible para conseguirlo. Pero no te presentes como una dictadora, permíteles también opinar y dar sugerencias, así ellos se sentirán escuchados, y tendrás mas probabilidades que se comprometan y cumplan con lo acordado. Usen recordatorios ya sean escritos, por computadora o como mejor les acomode para así animarse a seguir adelante con sus propósitos.

3. Sean constantes. Recuerda que según los expertos, se necesitan tres semanas para formar un nuevo hábito y al menos seis meses para que se realice en automático. Así que entonces, la paciencia y la consistencia serán lo que nos ayude a continuar, y a no bajar la guardia a causa de un momento de debilidad o cansancio. Claro que decirlo es más fácil que hacerlo, no te desanimes si llega un día que parezca que todo vuelve a lo mismo, vuelvan a platicar y asegurate de hacerlo sin falta al siguiente día. Elógialos cuando sin pedírselos hagan sus deberes, pero tampoco los critiques si llegan a fallar, anímalos y diles que aunque es difícil y pesado de principio, con el tiempo se amoldaran.

4. No grites. Es común guardarnos todo lo que les pasamos a nuestros hijos, hasta que llega el momento que explotamos y comenzamos a gritarles para luego sentirnos fatal. En lugar de llevarnos por nuestra frustración de ese momento, intentemos hablar con ellos desde un principio con firmeza y asertividad, haciéndoles saber que no estas dispuesto a repetir mas de una vez lo que les pides. Si existe alguna razón por la cual no lo pueden hacer cuando se los pides, que te expliquen el porque, y si es aceptable, dale un plazo, pero subráyale que no debe ni retrasarse más, ni repetirse. Cuando les comunicas amablemente pero con autoridad lo que les corresponde hacer, te evitará futuras confrontaciones verbales innecesarias, y le permitirá a tu adolescente a no esperar a que en verdad te enfurezcas para saber que ahora si va en serio.

Ser padre de adolescentes y pre adolescentes no es tarea sencilla, y más en una edad en la que ellos creen tener siempre la razón, por lo cual resulta siempre importante practicar el dialogo franco, pero al mismo tiempo firme que nos ayude a que ellos sepan que aunque les amamos y estamos dispuestos a ser sus amigos, ante todo somos sus padres y como tales, deben respetar las normas que se les establecen por su bienestar y el de toda la familia.

Si tienes alguna otra sugerencia te invitamos a compartirla con toda nuestra comunidad y así beneficiarnos todos en conjunto. Que tengan un feliz fin de semana y que lo disfruten siempre en el calor de la familia. Salute!

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