Aprender a Disfrutar los Silencios de la Nada

¿Cuantas veces nos hemos sentido con la incomoda sensación de que algo nos falta por realizar? ¿Te ha sucedido que de repente el estar callado por más de 2 minutos te lleva a decir lo primero que se te venga, aunque eso no tenga ni el más mínimo significado o valor? ¿Crees que la única forma de disfrutar de al menos 15 minutos de descanso es después de haberte matado 10 horas trabajando? Si has contestado “Si” al menos a una de estas preguntas quiere decir que padeces de la “Enfermedad del tiempo” o Estrés como es más comúnmente conocida.

Vivir siempre llenos de actividades, completando desde que amanece hasta más allá de nuestra hora de descansar nocturna, nuestros días, nos está convirtiendo en seres insatisfechos y agobiados que en lugar de conseguir el tan anhelado éxito personal o la plenitud lo único que en verdad estamos logrando es volvernos más estresados,  agotados, infelices y con la duda de si en verdad vamos por el camino correcto.

Y no qué sea malo estar haciendo nuestras labores con empeño para ser cada vez mejor, el problema reside cuando el trabajo se convierte en nuestra única razón de ser y existir dejando de lado todo lo demás. Y si no me creen, traten de recordar cuando fue la última vez que se reunieron con sus amigos, salieron a pasear con sus familias o simplemente se tomaron al menos una hora para realizar una actividad de ocio para ustedes mismos. Hay que ser sinceros, y la cruda verdad es que nos tomamos tan a pecho lo de ser cada vez más y más exitosos para disfrutar las delicias del triunfo, que pasan los años, seguimos igual y lo que en verdad vale la pena lo vamos dejando de lado sin llegar jamas al estatus deseado, o puede ser que lo alcancemos pero entonces nos fijamos otra meta más alta que nos seduce con aquello de que “Ahora si cuando lo logre seré feliz y podré disfrutar”.

Dice un dicho que “No hay pasto más verde que el de mi vecino” y bajo este supuesto es que en lugar de disfrutar nuestro propio pasto, nos la pasamos suspirando por el ajeno, soñando con lo que se podría tener, sin darnos cuenta que lo que ya tenemos nos podría hacer más que felices si así nos lo propusieramos, y junto con ello el también disfrutarlo pasando tiempo de calidad junto a nuestros seres amados.

La razón de ser de cada uno de nosotros va más allá del mero despertar y seguir adelante con nuestras rutinas, es darnos el tiempo necesario y justo para cumplir con nuestros propósitos más elevados, dándonos no sólo un simple espacio sino además el tiempo y la atención que se requieren para alcanzarlos. Quizás cualquier adicto al trabajo tome estas palabras como necias o descabelladas ya que el estar ocupándose de los propios placeres mundanos es “perdida de tiempo”. Sin embargo si nos tomaramos la molestia de revisar más a fondo veríamos que el “Ocio Productivo” puede resultarnos más satisfactorio que 24 x 7 de trabajo sin parar.

La única condición es dejarse llevar, tomar el reto de empezar a escuchar los silencios sin pretender llenarlos con todo el incesante ruido, las actividades sin parar y con la conciencia de que al conseguirlo quizás y muy incómodamente tomemos conexión profunda con nuestra parte más profunda y vacía que nos necesita desesperadamente para poder expresarse y armonizar hacia nuestro exterior. Los italianos tienen una manera muy peculiar de llamar a esto y es la “Dolce Far Niente” o “El arte de NO hacer nada”, el cual lo practican casi como una religión y que se basa en que la vida es bastante corta como para sentir culpa por disfrutarla. Y si les toca viajar a este hermoso país se darán cuenta como al atardecer y después de haber realizado todas sus actividades del día, se sientan y simplemente disfrutan el no moverse para nada que no sea el disfrutar el momento, aún el comer con sumo placer un sencillo helado.

Yo te invito entonces querido amigo a que empieces a ver o mejor aún a buscar tus ratos de “ocio productivo”, a que en ves de llenar con múltiples tareas tu día te dediques por lo menos media hora a descansar, a relajarte y dejarte llevar por los ríos del disfrute y a comprender que más allá del hacer, existe un modo de no hacer nada que de igual manera te enriquecerá sino materialmente, si de manera espiritual y familiar. ¿Fácil no crees? inténtalo, a lo mejor no será nada cómodo ni sencillo de inicio pero conforme vayas tomando gusto, verás como incluso tus tareas del diario se harán cada vez menos pesadas de cumplir.

¿Se te ocurren algunas buenas ideas para NO hacer nada? Nos gustaría que las compartieras y que así mismo sepas que estamos para escucharte y escuchar a otros que como tu, nos encanta tener por aquí y así compartir más y más. Y mientras les deseamos un gran inicio de semana invitándoles a seguirnos tanto en Twitter como en Facebook. ¡Feliz día!… ¡Salute!

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