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¿Malos Hábitos o Simplemente Distracción?

Leyendo uno de los últimos posts de Omar Carreño autor del gran blog “Análisis Realista” acerca de “¿Por qué ser productivos?” Además de una pregunta que leí en un blog en inglés y que llamó mucho mi atención (“¿Te distraes con facilidad?”) me puse a pensar que tanto influyen los malos hábitos adquiridos a lo largo de nuestra vida en nuestras actividades diarias, y cuando es que simplemente no me concentro por andar viendo otras cosas. Dicho en otras palabras ¿Qué me distrae de mis quehaceres?

Reconozco que no soy muy buena con las listas de tareas, ya que como suele suceder, conforme pasan las horas alguna nueva y no esperada hace su aparición. Sin embargo agradezco desde el fondo de mi alma la agenda que tengo en mi celular, ya que ahí voy planeando actividades de gran importancia y que de no ser porque me las recuerda, se quedarían en algún rincón de mi pésima memoria.

Aún así creo que todos en algún momento de nuestras estresadas vidas nos hemos llegado a preguntar: “¿Cómo fue que me llene de tantas cosas?” Y no es que uno no quiera dejarlas de lado, sino que más bien nos esforzamos tanto que finalmente terminamos en donde mismo: Sin hacer nada.

Aquí entonces es cuando es conveniente ver que es lo que estamos haciendo mal, ¿Será que al poner toda mi buena disposición por llevar a cabo mis pendientes sucede algo que me distrae de mi cometido? O ¿Más bien será que tengo un mal hábito arraigado por dejar las cosas postergadas para más tarde o peor aún… para un mañana cercano?

Bien dice el dicho: “No dejes para mañana lo que puedes hacer HOY” sin embargo, no todos lo vemos así. Habemos quienes pensamos: “Si claro, hay un gran desorden en mi clóset pero no hay problema, el fin de semana lo arreglo” y pasa todo un mes y quizás más, sin siquiera hacer por lo menos un plan de ataque. O quizás eres del tipo que ves tu escritorio con montones de papeles revueltos y estás ya comenzando a ordenarlos, cuando recuerdas que tienes que sacar la basura, o te topas con un folleto que te pones a leer y luego te sales al patio, regresas, te acuerdas que hay que comprar algunas cosas y en cuanto menos te lo esperas, resulta que ya no recuerdas para que estabas en tu escritorio y tus buenas intenciones solo se quedaron en eso… intenciones.

Obviamente estoy hablando de dos situaciones completamente diferentes ya que en la primera es intencional el dejar de ser productivos con nuestro día, evitando lo que sabemos debemos hacer tarde que temprano, aunque así sea mejor tarde, muy tarde. Pero en la segunda, más bien quizás lo que nos distrae no sean en si cosas malas, pero que como no las ponemos en orden y por prioridades nos quitan del buen camino de poder comenzarlas.

Reconozco que yo soy del segundo tipo, y por eso me apego lo más que puedo a mi agenda, sin embargo suele sucederme que me organizo de una manera tan desorganizada, que aunque si cubro algunos de mis pendientes, al final me entra una gran frustración porque recuerdo cosas que de haber planeado por escrito, hubiese también hecho o al menos adelantado.

Es por eso que una buena lista donde apuntemos nuestros pendientes del día no viene nada mal, y si ayuda mucho cuando en verdad estamos en la disposición de realizarlos. Se que cada quien en lo personal tendrá su opinión respecto a la utilidad de una sencilla lista, y quizás haya quienes piensen que es mejor ir haciendo las cosas conforme se  vayan presentando, o quizás este el pesimista que ni con una lista halle la salida. Todo está en que valor le damos a lo que hacemos y como queremos hacerlo.

Claro que no pretendo dar a entender que me he convertido en una especie de super heroína por planear mis tareas, pero reconozco que si me han ayudado bastante porque es bien cierto también que saturarse de actividades es malo en extremo y solo conduce a rendirse a causa del cansancio.

Así que aquí queda también otra actividad por en listar: Un buen descanso, ya que desconectarnos aunque sea unos cuantos minutos de un ajetreado día es ingrediente indispensable para así conseguir todos nuestros propósitos y compromisos.

¿Tu cómo te consideras? ¿Tienes malos hábitos o simplemente es que te distraes? ¿Cuáles son tus distractores? ¿Cómo piensas que podrías corregir cualquiera de las dos? Como siempre agradecemos nos dejen sus comentarios o lo que quieran compartir con este su espacio familiar. Les deseamos un grandioso día y que lo disfruten en calor familiar. Salute! 

Cursos de Verano: “Papá, mamá ¡Me aburro en casa!”

Ya estamos en cuenta regresiva y le quedan a nuestros peques unos cuantos días de clases para por fin salir de vacaciones y descansar de un año de labores escolares. Sin embargo, al mismo tiempo viene el también famoso dilema para los que somos papás, porque al ser vacaciones solo para los niños y no para nosotros (ya que el trabajo para uno sigue), viene como cada año la disyuntiva de decidir si el  niño toma o no alguno de los muchos cursos de verano que se ofrecen para que así este no se aburra, o se la pase haciendo alguna travesura que los ponga en peligro.

Los cursos de verano nacieron en respuesta a una necesidad para el entretenimiento de los niños durante sus vacaciones;  además de permitirles contar con espacios donde estuvieran protegidos, y de ofrecerles la opción de entretenerlos, divertirlos y educarlos, todo al mismo tiempo.

La realidad es que no todos contamos a veces con el presupuesto para poder mandarlos a un buen curso de verano, ya que los precios pueden oscilar entre los $500.00 semanales hasta los $2,000.00 dependiendo de que y quien los ofrezca. Y pueden ser desde talleres artísticos o de regularización académica hasta campamentos deportivos o recreativos en lugares abiertos.

Aun así, la idea de imaginar a nuestros hijos sentados durante horas frente al televisor con el video juego, o en la computadora mientras acaban sus vacaciones, que son de aproximadamente un mes y medio, tampoco nos resulta nada atractiva, ya que eso significa ademas del sedentarismo y el estar sin ningún tipo de actividad física, el de pasársela comiendo a lo largo del día pura comida chatarra. 

Afortunadamente ya existen en muchas ciudades de la República Mexicana lugares accesibles económicamente y que son financiados por los gobiernos municipales y estatales, en los cuales los niños pueden disfrutar de actividades tales como danza, pintura, natación, fútbol, etc. y que representan una gran ayuda en estos tiempos difíciles.

Aún así, ya sea que pagues por un curso privado o te decidas por uno del gobierno de tu ciudad, siempre es bueno tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Que sea atractivo para los niños y donde se sientan a gusto. Nunca debe imponerse algo solo por el gusto del papá.
  • El lugar en donde se realicen los cursos de verano, debe contar con amplia experiencia y prestigio comprobables.
  • Este debe cubrir los lineamientos que marcan las diferentes autoridades locales o federales.
  • El curso debe contar con gente debidamente capacitada y calificada, que tenga experiencia en el manejo de cursos de verano. Si como padre no estas seguro de este punto, para cerciorarte, puedes hacer la siguientes preguntas:

1. ¿Cuantos años tienen de impartir cursos de verano?

2. ¿Quiénes son los encargados de tratar directamente con los niños?

3. ¿Quién es el supervisor de los maestros?

  • Verificar que en el lugar donde se realicen los cursos, cuenten con instalaciones adecuadas para la realización de las actividades. asegúrate de que no sea una casa, taller o espacio que se acondicionó sólo para la temporada.
  • Cerciorarse si con el costo del curso hay alguna póliza de seguro en caso de accidente y como aplica.
  • Que el lugar cuente (según sea el caso) con doctor, enfermera y botiquín de emergencia. Es indispensable también señalarle al maestro quien se encargará de su hijo, las enfermedades que padezca o si está bajo algún tratamiento médico; indicarle el horario y la dosis, así como el nombre y teléfono del médico o persona responsable.
  • Debe contar con elementos de vigilancia que controlen la entrada y salida de las personas a las instalaciones. Lo mismo aplica si al ser instalaciones deportivas cuentan con vestidores y accesos únicamente para los niños.
  • asegurarse de que los niños sean recibidos y entregados directamente por el maestro o encargado, y que para recogerlos sea necesario mostrar algún tipo de identificación o credencial proporcionada al inicio del curso.

Como ven, saber buscar un lugar que sea bueno, bonito, barato pero sobre todo seguro para nuestros hijos no es tan imposible si nos dedicamos con esmero a encontrarlo, y siempre será de gran ayuda para quienes trabajan, el poder dar a las vacaciones infantiles un toque divertido o didáctico para que no se pasen un verano en blanco y aburrido. Recuerden que no se trata de deshacerse de los niños, sino de que ellos mismos encuentren una motivación al realizar la actividad de su preferencia. Teniendo esto en mente no me resta más que desearles unas increíbles vacaciones y que aparte de los cursos de verano, ocupen también este tiempo de descanso escolar para convivir y estrechar lazos con sus peques. Siganos mandando sus opiniones y comentarios que son como siempre gratamente recibidos. Hasta la proxima… Salute!

 

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